Cuentos para Paula y para ti



"UN DIENTE SIN SONRISA"
Tú sabes porque yo escribí este cuento cuando Marina perdió su  diente...de eso hace muuuuuchos años. Pues ...para ella y para tí.

   Había una vez una niña linda como la luna y alegre como una mañana de primavera.Su risa sonaba por la casa como lindos cascabeles.
Un día, una mañana ¡Sorpresa!Al despertarse uno de sus dientecillos se cayó: era un diente blanquito, pequeño y perfecto...a mamá le pareció precioso, el diente más bonito. Decidieron dejarlo aquella noche bajo la almohada para que el Ratoncito Pérez dejara algo para aquella linda niña.
¿Sabéis?Se portó muy bien, pero , ni siquiera aquella mañana Marina quiso sonreír con todos los regalitos que le dejó el ratoncillo.
La casa empezó a estar triste, no había apenas luz en ella y las mañanas se volvieron tristes.En casa se echaban en falta las lindas risas como cascabeles: Marina no quería reír.
Mamá decidió llamar a su tío,el tío más maravilloso de todos los tíos:un tío que era un poco mago y muy mágico...Su tío , por supuesto , vino volando, en un tripi trape.
Recorrió la casa, buscó la sonrisa y las risas de Marina y...¡Canastos! Marina no sonreía porque dos de sus dientes habían decidido marcharse...y , aunque el ratoncito prometió que saldrían otros; se hacían esperar demasiado.
Ella, mientras tanto había decidido tener la boquita cerrada: solo la abría para comer ... poquito y sin dientes.

El tío buscó y buscó en la boquita de Marina y ¡Eureka!allí vio aparecer unos dientitos traviesos con los que mantuvo una seria conversación en voz muy bajita...tan bajita que ni la dulce niña se enteró de lo que se dijeron.
¿Sabéis que le pasaban a los dientecillos?Pues claro, ellos tampoco querían salir porque Marina no abría la boca, no reía...y de esa manera, a ellos nadie les vería ¡ Eran tan coquetones como la niña!
El tío hizo prometer a Marina que , a partir de ese mismo momento empezaría otra vez a sonreír y a reír para que en casa volviera a haber alegría y cascabeles...
Así lo hizo, su tío con su magia le había ayudado y...¡Oh sorpresa!a la mañana siguiente cuando miró al espejo habían salido sus dientecillos: ¡sus preciosos dientes blancos y felices!
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"El niño que robó la luna ...dos veces"
Este cuentito es para Paula y su gran amigo Rodrigo; dos niños lindos 
       ¿Sabéis? A veces las lindas princesitas, sin corona ni aspiraciones a trono, tienen caprichos que cuestan la felicidad de los demás...Y muchachitos atrevidos y valientes que pretenden, en todo momento, hace la voluntad de sus princesas. Y, esto, mis niños...no se puede consentir.
Hay que correr tras lo sueños, acariciarlos, pero no atrapar lo imposible a costa de la infelicidad de los demás.
Paula,os cuento,era una niña linda, dulce y tierna; "muy tierna", apostillaba su abuelo. Pero también era muy caprichosa.
Todas las noches se dormía mirando la luna que entraba por su ventana: la veía redonda, a veces; como una rajita de sandía otros, como una rajita de melón...pero cuando más le gustaba era cuando estaba grande y redonda como la perla aquella que decía mamá que nació del aburrimiento de la ostra Maritica.
La luna le sonreía y velaba sus sueños y ella se sentía feliz en su habitación de libros, de peluches y pitufos...¡Ah! y esa muñequita de china que le sonreía desde la vitrina, a pesar de llevar el brazo en cabestrillo.
Pero , una de esas noches que la luna juega al escondite con los niños y con los abuelos...Paula decidió que quería meterla en  su habitación. ¡Con ella no se podía jugar al escondite! A ella solo le gustaba jugar al escondite inglés!
Por la mañana se levantó cansada,con ojeras; sus rizos estropeados y...¡Todos se asustaron! y preguntaron qué le pasaba a la linda princesita. Pues, sencilla respuesta, que creyó que la luna, esa noche,no velaba por ella, que la abandonó.
Rodrigo, el muchachito más lindo y zalamero del pueblo intentó convencerla  con suinteligencia de que la luna siempre estaba. Pero...imposible, no pudo. Había tanta angustia en la carita de la niña que él decidió hacer una locura, aunque podía jugarse la felicidad de todo el mundo.
Al anochecer salió en busca de la luna con un tarrito transparente de mermelada de fresa y arándanos, vacío, por supuesto.
La encontró escondida detrás del pico más alto de una montaña barrigudita; jugaba al escondite con los habitantes de Chiripén, y todos se reían buscándola.
Rodrigo,con su zalamería e inteligencia cautivó a la luna hasta convencerla de que se metiera en su tarrito ¡ Ahí no la encontraría nadie!
Como la luna, aquella noche, estaba pequeñita como un gaguijo de mandarina se metió dentro en un tripi trape. El niño lo cerró y salió corriendo hasta llegar a la ventana de Paula.Llamó suavemente, con tres dedos, pero , ella lo oyó.
¡Oh! ¡Sorpresa!La carita de la niña se iluminó con la luz de la luna y sonrió
 ( egoistamente, he de decirlo)¡ Ya tenía la luna para ella solita!
A partir de ahora, Paula sentía que la luna velaba sus sueños ...pero ¿Y la luna? La luna se iba desinflando, se iba quedando triste, echaba de menos el polvo de estrellas que le hacía estornudar; los chistes qeu contaban los valles al atardecer; las cosquillas que le hacían los picos de las montañas cuando bajoneaba; el beso de buenos días del sol en ese juego de conquista inútil que tenían ...y se iba pagando...se moría poquito a poco.
Y los abuelos, y los niños y los habitantes de Chiripén seguían buscándola, ya cansados de jugar al escondite.
Cuando el niño se enteró de todo esto,cuando vio que la luna se agotaba, volvió a robarla...por segunda vez.Corrió a la montaña, y...abriendo el frasquito le dijo a la luna perfumada de fresas y arándonos
- Vela por ella, luna, lunita; dale un beso de buenas noches y otro de madrugada...sigue flirteando con el sol y jugando al escondite...
La luna estaba feliz, hueca de contenta, tanto, tantíiiisimo ,que se hizo grande, redonda...se llenó de aire del campo, de luz, de alegría, de música...y corrió a jugar con las estrellas.¡Qué feliz se la veía!
Rodrigo volvió a casa,sacó sus pinturas y...recordando esos 7 minutos de luna feliz que vivió, la dibujó para su  princesa.
Y...cuando Paula se fue a la cama vio que tenía dos lunas: su luna llena feliz que le guiñaba detrás de la ventana y una luna nueva preciosa, solo para ella, que le sonreía, velaba sus sueños y además estaría siempre dando luz a su habitación, sin desinflarse, sin tristezas...como la perla de la ostra Maritica.


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MANUEL, EL CIEMPIÉS

Manuel, el ciempiés ,
con tantas manitas,
¿Qué piensas hacer?
Con tus ojos lilas 
por haber llorado
de pena  y de risa
¿Qué no quieres ver?
Con esa boquita 
de color cereza 
que no sabe mentir
¿Qué vas a decir?
Con todas mis manos 
que parecen pies,
llamo por teléfono,
escribo en colores,
me ayudo a leer;
cojo golosinas, 
saco la basura,
pinto con pincel...
Manuel, el ciempiés,
con esos ojitos
¿Qué no quieres ver?
Mila San José




2 comentarios:

  1. Carlos:me gusta mucho tu blog ytambien sobre todo el cuento de un diente sin sonrisa chao Carlos (L)

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